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Editor Talks Series / Space Matters: Entrevistamos a Volume

Por: Vibok Works12/11/2014Editor Talks Series / Space Matters: Entrevistamos a Volume
Tags: Editor Talks, RevistasFoto: Todas las imágenes cortesía de sus autores.

Volume magazine fue fundada en 2005 por Archis Publishers, C-Lab de la universidad de Columbia y el thinktank de OMA, AMO, recogiendo en cierto modo el testigo de la publicación holandesa Archis. Desde su lanzamiento y a través de 41 números, Volume ha demostrado ser una de las publicaciones de arquitectura más activas y con mayor influencia, capaz de cartografiar escenarios emergentes para una práctica en cambio, de anticipar nuevos territorios para el debate y la especulación arquitectónica, y de explorar materias de interés al hilo de nuevas herramientas y formas de práctica. Vibok Works tuvo el placer de hablar con los editores Arjen Oosterman y Brendan Cormier (coincidiendo con su partida para trabajar como comisario en el Victorian & Albert Museum) sobre las principales coordenadas editoriales de Volume y los entresijos del proceso de edición. Entre otras cuestiones, nos hablaron sobre la "vulnerabilidad editorial" de Volume, porqué alejarse de la reseña de arquitectura, los riesgos de enfocar en la forma como contenido y las rarezas de Internet como fuente de inspiración. Os dejamos con la conversación, esperando que la disfruteis tanto como nosotros!

VOLUME CREW

El equipo de Volume, 2014. De derecha a izquierda: Arjen Oosterman, editor jefe; Lilet Breddels, directora de la Fundación Archis y Brendan Cormier, editor asistente. 

PAULA V. ÁLVAREZ: Volume ha experimentado una interesante evolución en los últimos años: se ha vuelto más densa y "sesuda", acercándose a una publicación académica, pero sin perder la frescura de la revista. Tengo la impresión de que su edición estratificada y texturizada es clave para distanciarse de la "dureza" de algunas revistas académicas; cada número trabaja exhaustivamente un tema, pero no deja exhausta a su audiencia: diferentes lectores podrían obtener versiones distintas de cada número, seleccionando contenidos para realizar su propio "paquete". Por otro lado, estas características parecen ser un forma de romper  la "cuarta pared", como si los editores nos estuvierais mirando a través de las páginas para que advirtamos que estamos dentro de un constructo, y por tanto, invitados a participar en la discusión. ¿Qué tipo de audiencia buscais para Volume y cuál pensais que es vuestra mayor contribución dentro de las publicaciones de arquitectura contemporánea?  

ARJEN OOSTERMAN: Quizás sea bueno indicar aquí cómo surgen los números de Volume. La curiosidad es lo que nos guía. Cada numero es un intento de comprender algo mejor el mundo en el que vivimos, con un foco en la arquitectura. Esto no es algo que podamos hacer por nuestra cuenta; cada número es el resultado de una colaboración; cada autor nutre el tema, añade un nuevo punto de vista (que puede ser opuesto al del esquema inicial de ideas), y si con ello el lector se siente invitado a participar, genial. Volume no pretende lanzar un mensaje (esto es la forma de hacer las cosas o esto es lo que se debería hacer); por el contrario Volume demanda atención sobre teméticas y dimensiones específicas para que sean consideradas o repensadas, con la esperanza de la inteligencia espacial sea empleada a tal fin. Es por esta razón que Volume no puede enfocar solamente en los arquitectos, Volume tiene que conectar con una audiencia más amplia de actores y receptores dentro del campo de la producción del espacio. El espacio social, sea real o virtual, es decisivo al respecto. Aunque entendamos la arquitectura como un juego, consideramos que se trata de un juego muy serio, a veces incluso demasiado.     

BRENDAN CORMIER: Pienso que Volume se dirige hacia lectores que tienen una aversión particular a los clichés y los tropos en el discurso de la arquitectura, y que están buscando nuevas formas de interpretar el mundo. Los primeros números que leí de Volume, y que me hicieron pensar que Volume era algo muy especial, fueron "Volume 14 "Unsolicited Architecture", "Volume 17 "Content Management" y Volume 18 "After Zero". El valor de estos números está en que la editorial expresaba y lanzaba una corazonada, una intuición, y la ponía a prueba a través de las contribuciones de diversos autores individuales. Aún más importante, esa corazonada ofrecía un modo dramáticamente nuevo de mirar a la arquitectura. Lo que es interesante aquí es que estas intuiciones fueran puestas a prueba sin temor alguno de que los autores las contradijeran. El lema de Volume es "ir más allá o no ser", y hay algo fundamentalmente poco serio en eso de "ir más allá". Es como mirar a un montón de dibujos especulativos del pasado. Hoy sabemos que, por supuesto, esas imágenes de aparatos y construcciones son físicamente imposibles de ejecutar, pero fue necesario que fueran puestas en papel para que la conversación avanzara. Esta vulnerabilidad editorial es lo que nos hace diferentes de otras revistas más académicas, que están obligadas a tener una postura de corrección.  

Yo diría que el lugar de Volume en el paisaje actual de las revistas de arquitectura es el de cuestionar constantemente las narativas que se están produciendo en la profesión. En términos de "romper el cuarto muro", nosotros operamos desde una posición que está próxima al lector. No intentamos explicar algo con autoridad; nos sentimos tan confundidos como lo está el lector, y solicitamos contribuciones para que nos ayuden a desenmarañar asuntos complicados.

Blueprints for Volume 37 "This is not a Pipe". 

Pruebas de impresión para Volume 37: "Is This Not a Pipe?". Imagen cortesía de Volume.

P.A.: Me llama la atención que menciones "Unsolicted Architecture", "Content Management" y "After Zero", porque también los recuerdo como números importantes para mi y mis colegas. Tengo la sensación de que números más recientes como Volume 30 Privatize!Volume 36 "The Shape of Law" o Volume 33 "Interiors" también van a ser recordados como referencias clave dentro de un tiempo. ¿Cómo decidís los temas de Volume? ¿Trazáis un plan para el curso editorial de un año, o los construís sobre la marcha? 

A.O.: Existe una visión acerca de la arquitectura que considera que el "hacer haciendo" (making by doing) es el centro y la clave del diseño. En Volume trabajamos mucho de esta forma. Las ideas iniciales toman forma y se van agregando en el proceso de realización del número. No se trata de una línea conceptual, que sólo necesita ser llenada. Desde el momento en el que la colaboración es la clave, perfilar bien los temas previamente es sólo un modo de ponerse en marcha. Al final el orden de los números se invierten, los temas no encajan, otros se introducen en el último momento. Dicho esto, Volume también puede ser muy persistente al escoger los temas. La iniciativa The Architecture of Peace comenzó en 2010, surgida en torno a eventos que empezaron en el 2004, y continuará los próximos años. Los dos números que le hemos dedicado hasta la fecha (Volume 26 y Volume 40) son parte de un programa más amplio que incluye exposiciones, conferencias, talleres e investigación sobre el terreno, entre otras cosas. Llegado un momento, resulta útil realizar un número de Volume a partir de este material, y en otro momento, crear una exposición o un evento. En definitiva, existen impulsos internos y externos en el proceso de programación de Volume. 

Los últimos diez números o más, Volume se ha dedicado a cartografiar diversas fuerzas que están configurando actualmente la arquitectura y con las que la arquitectura se relaciona. Algunas veces Volume es parte de un programa mayor, otra veces el programa es generado por un número particular al que dar continuidad. Y aunque un año no es una noción muy relevante para una revista cuatrimestral (“qué vamos a hacer en 2015”), Volume siempre mira cuatro números por delante, y cuando digo Volume, me refiero a las tres partes en juego. Viendo en su conjunto el total de la serie de Volume, a veces el C-Lab en New York toma las riendas, otras veces es AMO/Rotterdam, y frecuentemente es Archis/Amsterdam quien lidera. Cada grupo editorial tiene sus preocupaciones particulares, su propia cultura y forma de hacer las cosas, y esto se traslada a la serie. Nunca hay un momento para el aburrimiento.

The Good Cause exhibition at Stroom den Haag

Imagen de la exposición "The Good Cause" en Stroom Den Haag. Foto cortesía de Denis Guzzo.

P.A.: Siguiendo con el tema de cómo se hace Volume, me intriga mucho algo que Brendan apuntó en su entusiasta y detallada entrada al blog de Volume sobre le proceso de realización de Volume 36 "Ways to be Critical". Allí decías que el resultado final fue muy diferente de como se había concebido el número al principio. ¿Podrías decirnos más sobre esto?

B.C.: Pienso que esto guarda relación con el hecho del que antes hablaba sobre comenzar construyendo una editorial a partir de una intuición lanzada a los colaboradores para que nos respondan. Cuando estamos escribiendo el esquema inicial, discutimos internamente cómo podría verse la revista y qué tipo de material es el que tenemos que buscar; por lo que en realidad, comenzamos construyendo una imagen del número. Esta imagen evoluciona, sin embargo, una vez comenzamos a conversar con potenciales colaboradores y recibimos sus discursos, y cambia de nuevo cuando recibimos el matrial final. A lo largo de proceso, siempre tratamos de recalibrar la imagen del producto final —así como comprender el tema— de modo que podemos realizar los ajustes necesarios para realizar algo relativamente completo. Usualmente hacia la mitad del camino suele hacerse claro que un determinado tipo de contribución es absolutamente vital, así que corremos para intentar conseguirlo y llenar esos huecos.   

Volume36 Interior de Volume 36: "Ways to Be Critical". Imagen cortesía de Volume.

P.A.: La premisa de Volume fue ir más allá de la definición de arquitectura como "hacer edificios". De acuerdo con vuestra declaración editorial, esto es un modo de alcanzar visiones globales sobre los entornos diseñados, apostando por actitudes más amplias hacia las estructuras sociales y reclamando la relevancia cultural y política de la arquitectura. ¿Cómo veis y como ha evolucionado esta premisa después de una década? Quiero decir, la práctica de la arquitectura parece haberse diversificado y ampliado intensivamente. ¿Teniáis esto en mente cuando apuntantasteis que "la cultura alternativa del pasado es la práctica aceptada del presente" (yesterday counter-culture is today accepted practice) en la editorial de V36 “Ways to be critical”?

A.O.: Volume como proyecto tiene diversos antecedentes. Uno de ellos es la preocupación por la relevancia de la arquitectura en un momento en el que "la novedad por la novedad" parecía ser la conclusion. Nuevos inputs acerca de lo que la arquitectura podría hacer, traer y manejar con una cierta influencia parecían ser muy necesitados. Otro de los antecedentes de Volume fue la experiencia de ver como la revista de arquitectura (Archis) había perdido progresivamente su posición crítica, no porque dejara de ser tan invetiva y crítica en su actitud como antes lo había sido, sino porque el contexto había cambiado, entregando las revistas de arquitectura a las estrategias de relaciones públicas de las firmas de arquitectura, y haciendo muy difícil realizar una crítica efectivamente independiente.

De un lado, los estudios de arquitectura recuperaron un mayor control sobe aquello que se estaba publicando; de otro, la imagen se convirtió en el mensaje dominante (mientras seas visto, será buena publicidad). Archis y más tarde Volume intentaron escapar de estos condicionantes, alejándose de la reseña de arquitectura. También está la evidencia de que ya hay muchas reseñas publicadas (hoy más incluso con las redes sociales) y que una revista como Volume debería abordar otras dimensiones de la arquitectura a largo plazo. Pero estás tocando un punto clave, en el sentido de que Volume 36 "Ways to be Critical" surgió de la observación de que nunca nos detenemos a observar lo que estos nuevos modos de práctica realmente producen. Este número ilustra muy bien tu pregunta anterior acerca de cambiar el tema dentro de un número durante el proceso de producción. Volume 36 comenzó como comentaba antes, pero en el proceso de realización comenzamos a preocuparnos sobre el tema de las "diversas formas de ser críticos", así que el número sobre la revisión de estas prácticas está por llegar. Probablemente no será en la forma de una sección de reseñas, añadida a cada número, porque entonces estaríamos empujando a Volume dentro de la lógica de "rellenar" un cierto número de páginas con un cierto tipo de contenido, que es algo que a menudo conduce la edición de publicaciones de arquitectura hoy día. 

Unbound version of Volume #39 Urban Border

Version de Volume 39: "Urban Border", sin encuadernar. Imagen cortesía de Volume.

P.A.: Personalmente encuentro muy estimulante cuando un edificio se discute en las páginas de Volume (y siempre hay alguno), posiblemente porque la mayoría de los temas que tratáis son tan nóveles que aún se resisten a ser "performados" por edificios. Por otra parte, desde mi punto de vista, algunas de las visiones más profundas y desafiantes del estado actual de la arquitectura están reclamando una aproximación más amplia a sus agencias "tradicionales". Así, la pregunta que Lukasz Stanek’s lanzó en Le Journale Spéciale'Z nº 4 acerca de restringir el discurso arquitectónico a los 'edificios', las 'calles', las 'plazas', los 'parques', los 'paisajes', etc., entendiendo que estos ya no pueden ser abordados como tipologías cosificadas. O las jornadas organizadas por José Aragüez en la AA (“The Building” Symposium) y después en Columbia GSAPP en colaboración con Aaron White, y que invitan a pensar en el conocimiento que se puede extraer de una serie de edificios y más aún, cómo este conocimiento puede ser  relevante para otros campos y prácticas. ¿Sería muy disparatado dedicar un número de Volume a los edificios?

A.O.: Aunque en algunos países y regiones la arquitectura como práctica se ha desplazado hacia posiciones que van "más allá" de la arquitectura, como Volume ha indicado anteriormente (a causa de una serie de razones complejas), hay aun necesidad, así pensamos nosotros, de que exista una publicación que formule prácticas potenciales, que no se limite a describir la práctica tal y como es. Aun así yo no negaría ni quiero negar que también existe un potencial infinito en el diseño de edificios. Es con alegría que recuerdo estar en el jurado del Archiprix 2009, el concurso anual para el mejor proyecto de graduación de una escuela de arquitectura en Holanda. El proyecto ganador fue una prisión, que venía de un método de diseño completamente idiosincrático. Este proyecto demostraba que la arquitectura puede crear realidades sin precedentes, que hay un mundo infinito por explorar en el diseño de edificios. 

Volume37

Interior de Volume 35: "Everything Under Control". Imagen cortesía de OSS.

P.A.: Dando un giro hacia la edificación como metáfora, Irma Boom decía en esta entrevista publicada en el blog de Volume en el 2012 que diseñar una revista estaba de alguna manera relacionado con la arquitctura; ella lo llamaba "construir un libro" (building a book). ¿Pensáis que vuestra inteligencia arquitectónica tiene una aplicación eficiente en la construcción de la revista? Estoy pensando en la apertura de los artículos de Volume 33 “Interiors”, que describen el espacio en el que cada uno de los colaboradores está escribiendo; o en el diseño espartano en blanco y negro de Volume 36 "Ways to be Critical", que puede ser visto como una invitación a la marginalia, de la misma manera que los espartanos sistemas de construcción modernos podrían sugerir desarrollos posteriores... 

AO: El número sobre interiores es un bonito ejemplo, pienso. Sí, había un intento consciente de añadir algo más al tema a tarvés del modo en el que estábamos escribiendo. Pero también la forma en la que la revista está diseñada añade significado a su contenido. Irma tiene razón; cada número se diseña desde cero, aunque hay algunos elementos que están fijos, pero incluso estos pueden cambiar (la tipografía por ejemplo), dependiendo del tema a tratar. Algunas veces una idea funciona solamente en un nivel representativo, como los diferentes tipos de papael que se usaron en Volume 30 "Privatize!". Esto venía de la idea de "privatizar" secciones de la revista también, para lograr lo que el sushi box de los "años mozos" de Volume estaba prometiendo y promoviendo: un número de Volume no es un numero determinado de páginas, sino que puede ser cualquier cosa que encaje dentro de la caja, desde una exposición portátil, (Volume 4 "Break Through") a una colección de manifestos o una receta o manual —cualquier cosa mientras que encaje dentro del contendedor. Aquel experimento tuvo que ser parado porque las librerías no estaban dispuestas a coger una revista tan extraña; y también porque, mirando atrás, aquella fórmula corría igualmente el riesgo de estar sobredeterminada, al enfocar demasiado en la forma como contenido. Con "Privatize!" mantuvimos esta idea porque apoyaba muy bien la temática, a pesar de que no conseguimos seccionar partes de la revista y derivarlas a terceras partes, como estaba previsto en la idea inicial de "privatizar". 

BC: No estoy seguro de que exista una relación entre algún tipo de inteligencia arquitectónica que podamos tener y nuestra práctica editorial. Para cada número consideramos la idea de que se puede construir una revista a partir de muchas capas de lectura —tenemos el cuerpo del texto, las entradillas, los títulos, las imágenes. Hay ciertas cosas sobre las que tenemos más control y otras sobre las que menos. El texto de los autores es suyo, y así debe permanecer. Pero los encabezados y entradillas los escribimos nosotros, de modo que podemos usarlos para crear atmósfera, como es el caso de Volume 33 "Interiors". Siempre intentamos reservar varias páginas para usarlas como contenido editorial distribuido por todo el recorrido del número. Estas páginas son una forma importante de trazar conexiones entre los autores, y de enfatizar puntos clave, y hay una enorme cantidad de creatividad que va en el formato final y en el diseño. 

Volume33

Interior de Volume 33. "Interiors". Imagen cortesía de Simona Rota.

P.A.: Encuentro muy interesante como estos pequeños fragmentos editoriales y contenidos que aparecen a lo largo de la revista parecen hacerse eco de las burbujas de información fragmentada que asoman continuamente en la pantalla del ordenador o el tablet, sólo que aquí, dentro del marco contenido de Volume, ganan una función estructural. Son mcuhos los aspectos del diseño editorial de Volume que remiten a los hábitos de lectura y de comunicación digital, del ensambalje de fragemntos a la estructura narrativa no-lineal; también está la introducción de contenido "crowd-sourced" solicitado a través de las redes de los útimos números. Este es un punto de encuentro con exploraciones desarrolladas en otros campos que también manejan la narrativa, la estructura y el tiempo de lectura, desde la literatura al cine. ¿Podrías contarnos más acerca de esta ruta de trabajo en Volume? También me pregunto cuál es la principal fuente de inspiracuión para el diseño editorial.

BC: Pienso que sólo es ahora que tiene sentido el que las revistas impresas comiencen a reflejar algo del dinamismo del mundo digital. Al mismo tiempo, lo impreso tiene una capacidad especial para capturar lo efímero del mundo digital y darle un lugar permanente en una página. Yo estoy pegado a la pantalla todo el día, con múltiples ventanas abiertas —el dinamismo de los social media está siempre presente, y mucho de lo que vemos en la pantalla influencia el contenido que solicitamos y publicamos. Pero es también interesante capturar algunos de los contenidos efímeros más potentes y organizarlos en una página. Por ello cuando Joseph Grima dejó Domus, decidimos cultivar los tweets expresando decepción en relación con la decisión de Domus. De forma similar, tomamos el feed completo del twitter de Rachel Armstrong y lo situamos en el canal entre las columnas de todas las páginas de Volume 35 "Everything Under Control", porque, vistos de manera aislada, los tweets creaban este mundo perfecto y fantástico de ciencia-ficción que resonaba con lo que el número estaba discutiendo. También hemos intentado crear contenidos mediante colaboración abierta distribuida (crowd-sourcing), que es un orden de magnitud muy difícil, pero también muy gratificante en última instancia. Los selfies con el dedo corazón levantado han ganado resonancia con el gesto similar de Frank Gehry esta semana.

No puedo hablar por Arjen, pero yo no diría que tomo mucha inspiración de las revistas de arquitectura. Ciertamente hay muchas que admiro, en especial San RoccoArch+, pero en su mayoría las revistas de arquitectura son increíblemente conservadoras desde una perspectiva editorial. Supongo que la inspiración viene de todas partes, pero ciertamente Internet, en su rareza infinita, cosecha unas cuantas sorpresas que de un modo u otro han acabado en las páginas de Volume. 

"Which building do you like? And which building do you hate?": Call for crowd-sourced content for Volume 16 "Ways to Be Critical".

Imagen que acompañaba el "call" de contenido abierto y distribuido para Volume 36: "Ways to Be Critical".

P.A.: El escritor Teju Cole ha desarrollado recientemente algunos experimentos muy interesantes que juegan con la post-producción de contenido crowd-sourcing, como “The Time of the Game” o el relato corto que escribió a través de twits que pidio emitir a sus amigos, recopliados después en su propia línea de twitter como retweets para reconstruir el relato. Desde mi punto de vista, trabajos como el de Cole son un indicador de que la edición puede llegar a ser un nuevo tipo de trabajo creativo cuando se acerca a la escritura, una forma de "autoría" incluso. ¿Pensáis que la edición podría o tendría que ser apreciada como tal?

A.O.: Oh vaya, ahora nos asomamos al abismo de la posición curatorial. Aquí hay diferentes aspectos a considerar. Lo primero: nosotros fijamos el tema, pero eso no significa que la aproximación de los autores a los que invitamos sea la misma que la nuestra. Esto crea una tensión entre la idea y el contenido que consideramos muy productiva la mayoría de las veces. Y esto tienen mucho que ver con la primera pregunta, la relación entre editores y autores. Yo creo en la influencia benevolente del feedback, y por tanto de la edición, pero no creo en la idea de controlar o dirigir a un autor, que es algo que algunos editores suelen hacer. En el terreno de la realización de exposiciones el debate se ha centrado por un buen tiempo en si los trabajos recogidos en una muestra eran meras ilustraciones de la idea y temática del comisario, o si estaban presentes en su propio derecho. Es esta una tensión que los autores de Volume también van a experimentar; pero lo que nosotros oímos a menudo después de lanzar un número es que los autores se sienten felices e incluso orgullosos de formar parte de ese contexto.  

P.A.: Muy buena observación... Personalmente me gusta mucho pensar en las posibilidades de la edición como una especie de "cover" o "mush-up", un trabajo potencialmente creativo que se sobrepone al trabajo de otros sin interferir con él; pero es cierto que existe una fina línea que no hay que cruzar. Esto me va a dar qué pensar... Felicidades por vuestro trabajo, y gracias por vuestro tiempo y vuestras palabras. ¡Ha sido un verdadero placer hablar con vosotros!

Amsterdam / Londres / Sevilla, 2014.

Más sobre Volume aquí

No dejes de leer este artículo acerca del proceso de elaboración de Volume.

también recomendamos la entrevista de Rory Hyde a Arjen Oosterman y Lilet Breddels que aparece en el libro "Future Practice: Conversation from the Edge of Architecture", Routledge, 2012.

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