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Entrevista con Jack Self, fundador y editor de Fulcrum

Por: Vibok Works27/02/2014Entrevista con Jack Self, fundador y editor de Fulcrum
Tags: Editor Talks, FanzinesFoto: Todas las imágenes por cortesía de Jack Self.

Fulcrum es una publicación independiente dedicada a la arquitectura y fundada en 2011 por Graham Baldwin, Aram Mooradian y Jack Self, como una circular impresa en Bedfrod Press en la Architectural Association. Con una vertiginosa periodicidad semanal, la publicación es leída por más de seis mil personas en todo el mundo. Fulcrum ofrece una plataforma tanto a escritores consolidados como nóveles, para que puedan expresarse fuera del sistema establecido. Algunos de los temas que han sido recientemente tratados son ‘Especulación’, ‘Participación’, ‘Propiedad y propietarios’ o ‘Sociabilidad Digital’. Con la intención de finalizar llegadas las 100 entregas, se han publicado hasta la fecha un total de 86 contribuciones, en las que es posible reconocer un aliento común que en cierto modo deja entrever una agenda política distribuida (desde multitud de autores, visiones y fuentes): de un lado, repensar la agencia de la arquitectura como constructo dentro del modelo económico neoliberal y de otro, explorar temas sociales, económicos, tecnológicos y políticos a través de las lentes de la arquitectura. Hemos tenido el placer de hablar con el editor de Fulcrum, Jack Self sobre la directriz que impulsa la publicación hacia delante, los pensamientos detrás de su distintivo formato y el mundo de las revistas de arquitectura...

Paula Álvarez: Fulcrum fue fundado por tres estudiantes de la AA con intenciones elevadas y una inteligente dirección. Desde sus comienzos, tuvisteis la clara vocación de contribuir e impulsar debates actuales sobre el futuro de la profesión. ¿Podríais contarnos más sobre vuestras motivaciones al crear Fulcrum y los temas que tenéis apuntados en vuestra agenda?

Jack Self: Para empezar, la primera reflexión a considerar se refiere al formato. La gente que Fulcrum en multiplica por diez la cantidad de personas que cogen la publicación directamente en la AA —el hecho de que la mayoría de los lectores nunca hayan visto una copia física en la realidad da sentido a que a veces me pregunten por qué nos molestamos en imprimir. La razón por la que lo hacemos es muy simple. El formato digital, un blog por ejemplo, tiene una audiencia potencial que es, a la vez, cualquier persona en el mundo y en cualquier lugar, y nadie en particular. Cuando realizas un artefacto físico con un ámbito limitado de circulación, estás comunicando directamente con una audiencia específica. En este caso, el deseo inicial fue introducir una voz en la AA que estaba ausente en el momento: una agenda política centrada en la culpabilidad del arquitecto en el siniestro proceso de redistribución de la riqueza activo durante los últimos cuarenta años. Esta es la razón por la que Fulcrum ha estado tan fuertemente involucrado en el movimiento "Occupy", que no es ampliamente conocido. Nos esforzamos mucho por destacar las condiciones, sobretodo presentes en Europa, que envuelven las profundas desigualdades económicas y sociales en nuestro persente. En resumen, Fulcrum intenta darle sentido a nuestro tiempo.

Sin embargo, nuestra actitud no ha sido nunca simplemente la de criticar o hacer crítica. Todo tiene que ser una propuesta: si estás descontento con la realidad, no puedes contentarte con condenar la situación sin más; tienes que sugerir cómo podrían ser diferentes las cosas, tienes que esbozar una alternativa. Me gustaría pensar que a medida que hemos avanzado audazmente sobre estas proposiciones, hemos estado menos reacios a decir lo que queremos decir y más decididos a impulsar la agenda política de la publicación.

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P.A.: La vertiginosa actividad de Fulcrum, con una nueva contribución de alta calidad cada semana es bastante atractiva, pero requiere un gran esfuerzo. Tenemos curiosidad sobre el proceso editorial. ¿Cómo decidís los autores y los temas?

J.S.: El proceso editorial es relativamente sencillo, y está impulsado en gran medida por el formato. No existen otras publicaciones semanales sobre arquitectura realizadas por estudiantes, que yo sepa. La razón de la frecuencia es que te permite probar y explorar muchos temas. También implica que algunas entregas serán mejores que otras, pero la fuerza bruta, el volumen incesante de asuntos, significa que tienes siempre una nueva oportunidad la próxima semana para acercarte más a lo que se quiere argumentar.

A veces los temas son sugeridos por el trabajo de un autor en particular; en este caso pensamos en el escritor primero y el nombre de la temática después. A veces tenemos un tema en particular en mente y luego luchamos para encontrar a alguien preparado para escribir sobre ello. Todavía estoy sorprendido de que nadie nos envía artículos o sugerencias de temas —la mayoría de las veces seleccionamos los temas instintivamente. ¿Qué es lo que está sucediendo actualmente? Y también nos mueve el cuestionamiento constante de lo que significa pertenecer a nuestro tiempo.

P.A.: En el número 51, ‘La vida después de los cincuenta’Graham Baldwin y tú aprovechasteis la oportunidad para hablar y explicar mucho acerca de lo que estaba detrás de Fulcrum. Señalasteis su comienzo como una respuesta a los crecientes medios de comunicación basados en imágenes y la negación de la arquitectura crítica- con un consecuente descenso en la agenda política del arquitecto. Ante esta escena, vuestra intención era experimentar con los formatos como un canal en sí mismo crítico. El formato de la hoja ofrece una componente lúdica, con diferentes articulaciones entre el diseño editorial y el gráfico. La separación, el contraste y el equilibrio entre texto e imagen como elementos intercambiables en el anverso y reverso, convierte a la imagen en un subtexto, transformando un formato exquisitamente simple en algo más complejo. ¿Qué estabais interesados en explorar a través de este tipo de características?

J.S.: Pienso que lo más valioso que alguien puede ofrecerte es su tiempo. Si tu publicación va a ser atendida, tienes la obligación de que sea sucinta y también de que vaya al grano. También sé que el mundo de la arquitectura es en general una profesión que te deja poco tiempo libre. El formato no tiene tanto que ver con Internet, con lo nuevos modos de lectura, la disminución de la capacidad de atención, etc., como con el deseo de no hacer perder el tiempo a la gente. Sólo puedes abordar un asunto concreto en un formato como el de Fulcrum, y es esta la ambición —no quiere ser una tesis académica o un sonido sin sentido, sino una y única declaración clara.

En cuanto al diseño, tiene que ver con la expresión de conceptos complejos de la manera más sencilla posible. Graham Baldwin es el responsable de nuestro primer diseño, y fue suya la idea de dibujar una línea en el centro de la página —este gesto sencillo refleja perfectamente el concepto que hay detrás de la publicación, que es actuar, literalmente, como un fulcro o punto de apoyo (un pivote alrededor del que dos autores pueden discutir un tema común), y también un punto de apoyo metafórico —para precipitar un punto de inflexión en las publicaciones de arquitectura estudiantiles, para llevarlas al siguiente nivel, para ponerlas en el siglo 21.

La imagen a toda página en la parte posterior da un sinfín de posibilidades para un tercer debate silencioso que a menudo se extiende entre varios temas, además del tema particular que nos ocupa. Sí, queremos que se nos tome en serio pero no hay que ser demasiado serio. Es solo una hoja de papel, después de todo. Cuando rediseñé la publicación en el número 50, era sólo parte del continuo esfuerzo para conseguir refinamiento y sencillez, para expresar más claramente el ímpetu de la publicación. Creo que  también hay un vínculo claro entre la tipografía y arquitectura. La composición es esencialmente universal en ambas disciplinas, y he intentado dotar a Fulcrum con la precisión que tienen los planos.

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P.A.: La extensión de las contribuciones en Fulcrum y la distribución en red parece estar en concordancia con los nuevos hábitos y formatos de lectura surgidos tras el auge de Internet, pero la fisicidad de la circular y su distribución en la AA inciden en el poder que aun tiene lo impreso para comunicar un mensaje. ¿Qué valor concedes a la combinación de la distribución en línea y fuera de ella? ¿Qué influencia crees que tiene Fulcrum en el entorno educativo de AA?

J.S.: Con el respeto de la audiencia, Fulcrum se ha convertido en un fenómeno extraño. La única razón por la que empezamos a escanearla y subirla a la red fue ofrecer a los estudiantes de la AA la oportunidad de leer los artículos que se les habían pasado por alto. Pero rápidamente se nos hizo evidente que los estudiantes fuera de la escuela también la estaban leyendo gracias a su disponibilidad en la red. Ahora, la mayoría de nuestro público está en línea, lo que hace que el PDF escaneado resulte anacrónico. Si hubiera sabido que esto ocurriría, probablemente habría intentado pensar en una plataforma más apropiada de entrega o incluso hacer un tipo diferente de publicación en conjunto. Pero eso no fue lo que pasó, y  habiendo comenzado en papel para pasar de ahí a la red, decidimos continuar realizándolos 100  números sin cambiar nuestro plan original.

El valor de lo impreso, aparte de lo que he dicho acerca de la audiencia geográfica y la orientación a personas específicas, es su espacialidad. Es por eso que me resulta difícil de imaginar remplazar mis libros con textos electrónicos. Cuando miro la estantería descubro que existen conexiones espaciales entre las ideas y los diversos temas, y esto no lo habría visto si estuvieran en una pantalla. Cuando las publicaciones de Fulcrum (86 hasta la fecha) son distribuidas y sorteadas juntas, surgen de repente nuevas posibilidades para discutir y explorar, posibilidades que son prácticamente imposibles de replicar con medios digitales.

Es muy difícil valorar la influencia de Fulcrum en la AA, si es que existe alguna... Ocupa una posición muy ambigua, ya que no es en absoluto percibida como institucional. Realmente no sabría decirlo y tampoco deseo especular acerca de ello... ¡espero que alguien la esté  siguiendo al menos! 

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P.A.: La primera vez que supe de Fulcrum fue con la exposición itinerante Archizines comisariada por Elias Redstone, que muestra revistas, fanzines y periódicos de arquitectura de más de veinte países que están proporcionando una alternativa a la prensa arquitectónica establecida. Archizines se puso en marcha con la colaboración de la AA, casi un año después de que Fulcrum fuera fundada. Tal vez podríamos encontrar aquí un indicador de la influencia indirecta que Fulcrum ejerce sobre sus alrededores inmediatos. ¿Crees que la reaparición del fanzine es una tendencia contemporánea, o tal vez es la facilidad de acceso con el flujo de información en Internet lo que está haciendo visible un tipo de proyectos editoriales, independientes y subterráneos, que han estado siempre ahí, no necesariamente nuevos?

J.S.: Yo diría que hay más publicaciones ahora que, por ejemplo, hace diez años, por dos razones. La primera es que la blogosfera ha sido en gran medida mercantilizada. En la década de los 2000 hubo muchos blogs independientes de arquitectura  de un nivel muy alto: BLDG BLOG, Things Magazine, Demilit, Mammoth, etc. Hoy en día, los escritores que podrían haberse convertido en los nuevos bloggers han sido absorbidos por los mecanismos corporativos: los BLDG BLOGs de hoy son ahora los bloggers oficiales de The Guardian, The New York Times, ArchDaily, Dezeen, etc. La calidad no ha cambiado, pero la independencia y el enfoque —así como las posibilidades propositivas de los blogs— sí que han cambiado y de manera significativa. Como resultado, hay más publicaciones tipo fanzine que luchan contra esta situación con los blogs, y hay más tumblrs de texto libre: así architectureofdoom, archiveofaffinities, polychroniadis, fuckyeahbrutalism, por nombrar solo unos pocos.

La noción de “fanzine” es sin embargo problemática. La primera pregunta que haría es ¿fans de qué? Yo no categorizaría a Fulcrum como un fanzine —declararse un fan de cualquier persona o cosa establece una jerarquía inmediatamente. Un fan nunca puede convertirse en un compañero. Prefiero el término "admirador”: se puede admirar la obra de un igual sin degradarse a uno mismo al status de fan. En cualquier caso, como ya he dicho, no está claro que estas pequeñas publicaciones sean en realidad fans de algo... Fulcrum es inusual, ya que tiene contenido que podría adecuarse a un blog, pero al resistirse a su institucionalización, categorización o corporativización no tiene ningún interés en las políticas contemporáneas de publicación en arquitectura. No me importa que no esté sometida a una revisión por pares, o académico. Pero el material que publicamos tiene sin duda la más alta calidad que somos capaces de manejar; está meticulosamente revisado, corregido y editado, y muy estrechamente controlado —en este sentido, el cuidado que ponemos es mucho mayor que el de la mayoría de las revistas o blogs. Aspiramos a ser profesionales acerca de esta mierda, porque las ideas que estamos intentando promover deben tomarse en serio.

Hay por supuesto algo frustrante en las exposiciones como Archizines, que no son capaces de actuar como archivos o repositorios de la revista completa (es decir, por numerosas razones, entre ellas los derechos de autor, no pueden escanear y proporcionar texto completo o versiones de imágenes), ni tienen suficiente espacio físico en la exposición para mostrar la colección completa. Uno tiene que adivinar en cierto modo lo que la colección completa podría ser, y solo Elias y su equipo saben a ciencia cierta lo que tienen. Este aspecto incompleto no es necesariamente una desventaja; representa la imposibilidad de documentar exhaustivamente un material tan efímero como el de las publicaciones.

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P.A.: Sí, estoy de acuerdo acerca de la dificultad para explicar el mundo de las pequeñas revistas en una exposición. Recuerdo que, viendo los videos de entrevistas con editores de Archizines para saber más acerca de las publicaciones, sentí frustración porque a medida que el archivo crecía, era más escaso el tiempo concedido a los editores y creadores para hablar sobre su trabajo, al final apenas una frase. De todos modos, Archizines fue una gran manera de conocer más acerca de este tipo de publicaciones; de muchas de ellas ni siquiera había oído hablar. Por otro lado ofrece un exhaustivo panorama acerca de lo que está pasando en una escala internacional. Aprovechando que hablamos de revistas de arquitectura, tengo curiosidad acerca de sus preferencias...

J.S.: Solo leo Architectural Review, para quienes he trabajado durante varios años. Es, desde luego el mejor lugar para descubrir lo que significa la arquitectura. Para mantenerse al día con los últimos proyectos, noticias, chismes, etc, uso Twitter y la web... Hay una serie de revistas independientes de una calidad excepcional, tan diversas como Log, 032c o Apartamento, por ejemplo; pero no puedo encontrar tiempo, por desgracia, para leerlas con regularidad. También hay un par más, que no están siempre en inglés, y que me gustan mucho, pero no puedo entenderlas por completo. Esto es sin duda algo que me hubiera gustado hacer con Fulcrum, tenerla traducida e impresa simultáneamente en varias lenguas (español, italiano, japonés, por ejemplo), porque en la escena globalizada de la arquitectura, no se puede esperar que todo el mundo lea en inglés. El problema es que en su base, Fulcrum estaba dirigida únicamente a un centenar de chavales de la AA...

P.A.: Exceder las expectativas de uno nunca es un accidente… Muchas gracias, realmente ha sido un placer hablar contigo y saber más acerca de Fulcrum.

Sevilla / Londres 2014.

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